ENCUENTRO EN ZARATHUSTRA de H. Bean Piper

Portada de la edición española
Cuando era niña acostumbraba a pedir a mis hermanos que me contarán alguna historia de vez en cuando para mantenerme entretenida. Mi hermano no era especialmente bueno inventándolas pero sí tenía una gran memoria para los libros que había leído y eso es lo que me relataba cada vez que lo solicitaba, alguna novela que le hubiera gustado y que considerara apta para una niña de corta edad. De este modo, la historia de H. Beam Piper, Encuentro en Zarathustra, se convirtió en uno de los cuentos de mi infancia aunque nunca lo había leído yo misma.

Recientemente, esta clásico de la ciencia ficción volvió a un primer plano cuando John Scalzi, autor de obras tan relevantes como La vieja guardia o Redshirts (premio Hugo 2013), reescribió la obra de H. Beam Piper. El resultado se publicó en 2011 con el nombre de Fuzzy Nation y cuenta también con su edición en castellano llamada El visitante inesperado. Esta versión de Scalzi, que cuenta con el beneplácito de los herederos de H. Beam Piper se convirtió para mí en un aliciente más para hacerme con la obra original y conocer, esta vez de primera mano, la historia de Zarathustra y sus habitantes, los peludos.


Little fuzzy (traducido vendría a decir algo así como “peludito”) es el nombre original de la novela de la que hablamos y tuvo una gran acogida en Estados Unidos el año de su edición (1962) llegando a ser finalista para los premios Hugo de 1963. Tal fue su éxito que Piper se embarcó en una secuela que se publicó poco después, Fuzzy Sapiens. En España, la primera novela no se editó hasta el año 1976, por la editorial Bruguera (actual ediciones B) con el desafortunado nombre de Encuentro en Zarathustra (nunca entenderé el motivo de estos cambios de nombre tan drásticos entre las obras originales y sus traducciones). La aceptación de la obra en nuestro país no debió ser la esperada pues no ha contado con más reediciones desde entonces ni se ha podido disfrutar de sus continuaciones en castellano. Ni siquiera la nueva versión de Scalzi ha animado al mundo editorial a devolverla a la palestra por lo que conseguir un ejemplar físico en nuestro idioma es una ardua tarea. Por suerte, existen, digámoslo así, otros medios para hacerse con ella. Sobre todo, digitales.
Los peludos según Michael Whelan
La novela comienza narrando el día a día de Jack Holloway, un minero independiente ubicado en Zarathustra, planeta recientemente colonizado por la humanidad. Su trabajo consiste en localizar una rara gema exclusiva del planeta que no es otra cosa que una pequeña medusa fosilizada. El comercio con estas gemas, de gran valor, le permiten vivir cómodamente en sus propias tierras, lejos de las multitudes, disfrutando de la naturaleza autóctona del planeta alienígena. Un día, tras su jornada, descubre un pequeño ser bípedo y peludo, que merodea cerca de su casa, interesado, al parecer, en cazar camarones terrestres, toda una plaga en el lugar. Este ser, al que Holloway decide bautizar simplemente como “peludo” ya que esa es su característica más evidente, utiliza un arma primitiva y muestra enseguida, la curiosidad que de forma innata relacionamos con la inteligencia. Holloway decide darle acogida en su casa y el peludo, encantado, decide trasladarse con toda su familia a este nuevo lugar, cómodo y lleno de extraños y fascinantes objetos. Lejos de ofenderse, Holloway se muestra encantado ante la invasión de pequeños peludos y comienza a estudiarlos para determinar su grado de inteligencia. Sin embargo, el estudio de Holloway, abalado por el científico Ben Rainsford que pronto se une a él, resulta peligroso para la Corporación Zarathustra, la beneficiaria de los derechos de explotación del planeta, ya que si se determina que los pequeños seres nativos son inteligentes, automáticamente perderían dichos derechos según las leyes coloniales. El conflicto entre Holloway y la poderosa Corporación Zarathustra resulta inevitable y los indefensos peludos se encuentran en medio.

Portada original
La historia de la novela es, a primer vistazo, bastante sencilla y lineal por lo que siempre se consideró un libro orientado a un público juvenil. Sin embargo, profundizando un poco en el dilema que plantea la historia, pronto descubrimos que, aunque no encierra complejidad alguna, si que lanza unos cuantos interrogantes interesantes. El más evidente es la clave de la novela: ¿Cómo definimos la inteligencia? Si no podemos responder esta pregunta contundentemente y sin sombra de duda, es imposible definir si un ser comparte esta característica con la humanidad o es, por el contrario, un animal con un sofisticado instinto.
Los personajes de esta novela resultan bastante planos y bien ceñidos a su rol, no evolucionan mucho durante la historia. Todos en general tienen caracteres fuertes y están bien construidos lo que los hace muy carismáticos a los ojos del lector y les da cierta credibilidad. Cuando hablamos de personajes, podemos distinguir bien entre las personalidades de los humanos, influenciados por su propia moral y sus intereses, valores y prioridades; y las de los peludos, inocentes y maravillados por todo un nuevo mundo que desconocían hasta el momento. Dos perspectivas de la vida interesantes y que pueden llegar a confluir (como ocurre en casa de Holloway) o a enfrentarse por ser diametralmente opuestas (la actitud de la gran Compañía Zarathustra frente a los peludos).

La narración, en tercera persona, girará en torno a la perspectiva humana principalmente por lo que solo podremos intuir lo que piensan u opinan los peludos ante lo que nos describen sus observadores humanos, normalmente Holloway. Digo “principalmente” porque cabe descartar cierto momento de la historia donde, muy brevemente, es uno de los peludos el que toma las riendas de la narración dando su perspectiva a una situación concreta. Es una pena que el autor no intercalara este cambio de perspectiva durante el texto en más ocasiones pues resulta muy interesante.

Ilustración de Michael Whelan para la edición de 1976
Su mayor problema es, en mi opinión, que el final de la historia puede entreverse desde la primera página restando algo de emoción a las aventuras. Por suerte los personajes siguen siendo muy sugerentes e invitan al lector a conocer más de la historia y obviar este hecho.

La obra de H. Beam Piper (Little fuzzy y su continuación, fuzzy sapiens) no terminó con el trágico suicidio del autor en el año 1964. Se localizó de forma póstuma el borrador de una segunda secuela de Piper, llamada Fuzzies and other people, que vio finalmente la luz en el año 1984. Además, otros autores tomaron el relevo ascendiendo actualmente a cinco novelas las que componen la saga de los peludos de Zarathustra además de la nueva versión de Scalzi que comentábamos al inicio de este artículo. Por otro lado, muchos son los artistas que han dado una imagen a estos carismáticos seres, el más importante de ellos el gran Michael Whelan, cuya propuesta artística es, posiblemente, la más conocida y la que más se asocia a los peludos. La obra de Piper es tan importante que Incluso nos podemos aventurar afirmando que otros autores han bebido de la imagen que inventó de los peludos para crear sus propias criaturas en sus historias; los crichis de la obra de Ursula K. LeGuin El nombre del mundo es bosque o los ewoks de El Retorno del Jedi de la saga cinematográfica Star Wars parecen claras referencias.

Encuentro en Zarathustra es un libro muy sencillo de leer, con un lenguaje claro y directo, perfecto para pasar un buen rato sin tener que darle demasiadas vueltas a la cabeza. Tiene un buen ritmo por lo que se devora con rapidez y, a pesar de tener cuatro décadas, no ha envejecido mal del todo. Me gusta considerarlo como un libro optimista, incluso algo ingenuo en mi opinión, donde los malos son muy malos y los buenos son muy buenos. El típico libro que sabes que acabará bien. Una buena manera de enganchar a lectores no aficionados a la ciencia ficción a este tipo de literatura, inclusive a los más jóvenes, ya que su estructura no es la típica de este género. Desde mi punto de vista, totalmente recomendable.

Ilustración de Michael Whelan para Golden Dream: A fuzzy odissey, de Adath Mayhar 

Ficha técnica
Título original: Little fuzzy
Autor: H. Bean Piper
Fecha de publicación: 1963
Edición en español: Editorial Bruguera (1976)
Páginas: 153
Premios: Finalista premio Hugo de 1963


1 comentario:

  1. Un libro interesante, que me trae recuerdos de juventud; estoy de acuerdo con tus comentarios; gracias y saludos

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