El hombre vacío captó
de inmediato mi atención en cuanto supe que Dan Simmons era su
autor. Desde que leí los cantos de Hyperion, de los que hablé en
dos artículos allá en los albores de Outcasted, me quedé
encandilada por Simmons y su impactante forma de narrar. Como no
podía ser de otro modo, decidí darle una nueva oportunidad para
impresionarme y me hice con esta novela, publicada en su idioma
original en los años 90 pero que no llegó a nuestro país hasta
quince años después.
Permitidme comenzar
hablando de la edición española. Es Nova quien nos ha traído esta
obra pero esta vez con una calidad bastante más sobresaliente de la
que nos tiene acostumbrados. A nivel de papel, encuadernación y tapa
tenemos más o menos lo habitual en este tipo de colecciones para
minorías (sí, me temo que a los lectores de ciencia ficción las
editoriales nos consideran un minoría). No obstante, su portada está
bastante más elaborada que las habituales en esta colección, lo
cual aplaudo, y lo mismo digo sobre su contraportada e introducción.
Haciendo hincapié en la introducción a la novela, escrita por
Miquel Barceló (todo un clásico) me gustaría destacar como nos
habla del misterioso mundo de los derechos de autor y las editoriales
a la vez que explica el motivo del retraso de quince años entre la
edición original de El hombre vacío y su versión en castellano.
Sin duda, ofrece una interesante perspectiva que, aunque suena a
justificación y excusa, intuimos como verídica. Estas situaciones
son fácilmente extrapolables a infinidad de casos semejantes y nos
da a entender un poco más estos absurdos retrasos. La principal
causa de tan brutales demoras parece ser que las editoriales son
dirigidas por un puñado tarugos que no saben lo que tienen entre
manos. Ya es algo que imaginaba desde hace tiempo aunque me alegra
disponer ahora de una confirmación tan clara.
Pero volvamos a la
novela. ¿Qué es “el hombre vacío”? Es un libro independiente
publicado en 1992 por Dan Simmons y que poco tiene que ver son su
gran éxito dentro de la ciencia ficción: Los cantos de hyperion. De
hecho, lo que hace más curioso a este libro es que Simmons lo
escribió en el ínterin entre la primera parte de los cantos
(Hyperion y La Caída de Hyperion) y su continuación (Endymión y elascenso de Endymión). A mi se me antoja como un ejercicio del autor
para liberar su mente después del gran trabajo que realizó en la
primera parte de los cantos y emprender su continuación con fuerzas
renovadas. Un saludable cambio de mentalidad que demuestra su gran
versatilidad para pasar de una temática a otra sin perder ni un
ápice de calidad en la redacción.
La historia de El hombre
vacío se desarrolla, posiblemente, en el más riguroso “presente”
situado entre finales de siglo XX y principios del siglo XXI. La
historia nos describe parajes reconocibles de EEUU y situaciones que
nos resultan familiares por experiencias propias o ajenas. Al estar
enmarcada en un ambiente tan conocido, la historia resulta más real
y cercana, una sensación de proximidad que da más poder a las
situaciones que se describen.
Su argumento gira entorno
a un profesor de matemáticas, Jeremy, que emprende una huída hacia
ninguna parte tras la muerte del amor de su vida, su esposa Gail. La
historia comenzará en el mismo instante en la que la vida de Gail se
extingue, dejándonos intuir desde el principio la gran desesperación
y tristeza sin medida que embargarán desde ese momento al personaje
principal. Un comienzo triste pero impactante que enseguida nos hará
simpatizar con Jeremy. La parte extraordinaria de la novela es que
tanto Jeremy como su difunta esposa, Gail, poseen poderes telepáticos
que le permiten acceder a los pensamientos ajenos. Estos poderes
serán claves en la novela y darán una perspectiva única del mundo
que rodea a Jeremy durante su huída aunque, en gran medida, resultan
también el motivo principal por el que la emprenda.
Me resulta extremadamente
curiosa la forma en al que el autor narra la novela. En primer lugar
tenemos el punto seleccionado para su inicio, que deja un poco
descolocado al lector al presenciar la muerte de uno de los
personajes fundamentales de la novela en una escena tan conmovedora.
El resto de la novela se nos antojará desordenada ya que el autor se
valdrá del flashback para contarnos los sucesos fundamentales para
la historia, que tuvieron lugar antes del inicio de la novela. Pero
no solo utilizará un flashback típico sino que cambiará de persona
y tiempo verbal dando a entender al lector que un segundo narrador ha
entrado en escena pero sin desvelarnos nada de él hasta el final.
Aunque a priori, los saltos en el tiempo y los cambios de personajes
puedan parecer un pequeño caos literario, Simmons los trata con
maestría y en ningún momento se pierde realmente el hilo de la
historia. Eso si, hay momentos en los que el lector parece estar
leyendo hasta tres historias diferentes a la vez. Un efecto curioso.
Algo palpable en esta
novela es el gran esfuerzo que realiza el autor por hacer creíbles
las teorías matemáticas expuestas por el personaje principal, en
relación al mente humana, teorías que resultan fundamentales a lo
largo de la novela pero, principalmente, en su conclusión. Por lo
poco que se de física y matemáticas, y lo que Wikipedia me ha
contado, los experimentos descritos por Simmons, las teorías
físicas y matemáticas expuestas y las eminencias científicas a las
que hace referencia, son reales al ciento por ciento. Es espectacular
lo real que parecen todas esas especulaciones hasta el punto que el
lector no llega a discernir exactamente donde llega la ciencia y
donde se pasa a la ficción. Sin embargo, aunque el esfuerzo es
notorio y los resultados muy interesantes, a menos que el lector sea
un amante de la física y las matemáticas del caos, las
explicaciones de Simmons, por muy simplificadas que pretendan ser,
resultan difíciles e incluso tediosas. Un físico apreciaría
especialmente estas partes, un lector medio como yo, acaba
limitándose a aceptarlas como un acto de fe y no darle más vueltas
al asunto. ¿Un desperdicio de esfuerzo por parte del autor? Cada uno
que lo juzgue.
Por otro lado, las partes
más narrativas en donde, simplemente, se nos relatan las idas y
venidas del protagonista resultan muy interesantes y fáciles de
leer, aunque también muy duras a nivel emocional. Tal y como Simmons
describe el viaje del protagonista escapando de si mismo, en el mundo
solo existe gente horrible. La humanidad está corrupta y no merece
la pena. El hombre es un lobo para el hombre. La crueldad, la
violencia, la depravación, el deseo y el ansia son los únicos
motores para el ser humano. Y todos estos sentimientos azotarán la
mente de Jeremy y serán transmitidos al lector con una maestría que
solo Simmons sabe dar. De este modo, para un lector ciertamente
empático, las escenas horribles resultarán realmente revulsivas,
desagradables. No voy a negar que algunas escenas, las más
descorazonadoras por un lado, las más violentas por otro, me han
invitado a abandonar la lectura en algunas partes. O incluso me han
incitado a prender fuego al libro por librar al personaje de su dolor
como un auténtico acto de caridad. Lo bueno de este autor es que
maestría no se limita a las escenas más desalentadoras sino que
también las más sensuales son descritas con habilidad. De este
modo, la forma en la que Simmons nos hace participar en sus
encuentros más íntimos con su esposa nos pondrán la piel de
gallina y provocará más de un pensamiento picante y ciertos sudores
fríos en las mentes más calenturientas. Sinceramente, muy
recomendable.
¿Y cual es mi impresión
final sobre esta novela? No puedo discernir finalmente como me siento
tras su lectura. Por un lado, me ha parecido un trabajo literario más
que sobresaliente. Por otro, la crudeza del argumento y el ambiente
de tristeza, miedo y desesperación han convertido la experiencia en
algo agridulce. Puedo decir que recomendaría este libro pero no a
todo tipo de personas. Un individuo poco empático y muy cerebral
disfrutaría de la riqueza de detalles que brinda el autor sin verse
arrollado por los sentimientos negativos que transmite el
protagonista. Una persona sensible y con esperanza en la humanidad,
posiblemente se sentiría abrumada ante la violencia extrema de
algunas escenas y la desesperanza de otras. No puedo decir que no
esté acostumbrada a la violencia y a la dureza de Simmons, no
después de la lectura de los cantos de hyperion, pero la cercanía
de este libro (desarrollado en un lugar y un momento demasiado real y
tangible para cualquier lector) hacen este tipo de escenas más
acuciantes y afiladas.
En resumidas cuentas, un
gran libro… para el que sepa apreciarlo.

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