Poco hay que no hayamos ya dicho en las últimas semanas acerca del rol, el estado de las cosas en la Piel de Toro, de las jornadas y de los aficionados. Poco hay que rascar en este hueso. Hemos visto opiniones de todo tipo al respecto desde las más oscuras a las más brillantes. Y ha resonado con fuerza un post de Pedro J Ramos respecto a una asociación o federación a nivel nacional de jugadores de rol que promueva y defienda la afición. Desde aquí vamos a recoger el guante y hablar un poco de asociaciones, asociacionismo, de los pros y contras de una hipotética asociación rolera a nivel nacional. Quedan en mi recuerdo la FASER y la más reciente Homo Ludens con la que tuve cierta relación de amor odio. Voy a tratar de mojarme un poco el culo, haciendo un ejemplo práctico e hipotético, vamos que voy a tratar de ponerle en cascabel al gato. Por supuesto, mis pensamientos y razonamientos son míos y no son infalibles, por lo que muchos encontraréis discrepancias o pensaréis mejores soluciones. Invitados estáis a dialogar, ampliar y mejorar el resultado. A ver que sale...
El derecho de asociación viene recogido en la Constitución, concretamente en el artículo 22. Sin embargo, como todos los derechos fundamenles, la articulación de la legislación correspondiente se hace a través de una ley orgánica, em este caso se trata de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.
¿Qué necesitamos para formar una asociación?
Una asociación nace como tal (independientemente de su registro legal) de un acuerdo de voluntades entre 3 ó más personas con capacidad de obrar que plasman su intención de cooperar para realizar una serie de actividades en la consecución de unos objetivos lícitos, este acuerdo se plasma en el Acta Fundacional, que debe recoger:
El derecho de asociación viene recogido en la Constitución, concretamente en el artículo 22. Sin embargo, como todos los derechos fundamenles, la articulación de la legislación correspondiente se hace a través de una ley orgánica, em este caso se trata de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.
¿Qué necesitamos para formar una asociación?
Una asociación nace como tal (independientemente de su registro legal) de un acuerdo de voluntades entre 3 ó más personas con capacidad de obrar que plasman su intención de cooperar para realizar una serie de actividades en la consecución de unos objetivos lícitos, este acuerdo se plasma en el Acta Fundacional, que debe recoger:
1. El nombre y apellidos de los promotores de la asociación si son personas físicas, la denominación o razón social si son personas jurídicas, y, en ambos casos, la nacionalidad y el domicilio.
2. La voluntad de los promotores de constituir una asociación, los pactos que, en su caso, hubiesen establecido y la denominación de ésta.
3. Los Estatutos aprobados que regirán el funcionamiento de la asociación, cuyo contenido se ajustará a las prescripciones del artículo siguiente.
4. Lugar y fecha de otorgamiento del acta, y firma de los promotores, o de sus representantes en el caso de personas jurídicas.
5. La designación de los integrantes de los órganos provisionales de gobierno.
En el caso que nos ocupa, es relativamente sencillo que 3 ó más de nosotros nos reunamos para este acuerdo de voluntades, la dificultad deriva de los estatutos y la composición de la junta directiva provisional. Otra dificultad añadida es la dispersión geográfica, que impide que muchas personas con la que nos gustaría contar no puedan estar presentes. Este es un escollo difícil de salvar. Una de las soluciones es aprovechar unas jornadas masivas para general el "nucleo" de la asociación y una vez hecho esto ir añadiendo poco a poco socios.
Los estatutos
Los estatutos recogen la denominación, ámbito, fines y actividades de la asociación, así como su modelo administrativo, contabilidad, órganos de gobierno, régimen disciplinario y demás disposiciones legales aprobadas. Dado que los estatutos deben recoger un funcionamiento totalmente democrático de la asociación, lo más recomendable es utilizar los modelos que proporciona el propio Ministerio del Interior o la Comunidad Autónoma. Lo normal es que sean aprobados en el mismo acto donde se firma el Acta Fundacional y se constituya una junta directiva "En Funciones" que será plasmada en al Acta Fundacional.
Vamos a analizar algunos de los puntos conflictivos que deben recoger los estatutos.
Denominación
La asociación tiene que tener un nombre único, no registrado por que será conocida. Ojo con el nombre, que las cosas que empiezan de coña luego es difícil tomárselas en serio. Yo estuve un tiempo en una asociación llamada HAJO (Humanoides Aburridos de Juegos Ordinarios) y era difícil que nos tomasen en serio. Un nombre demasiado "friki" puede también hacer que la gente no se sienta identificada (Caballeros del 7º Círculo, por ejemplo). Sería necesaria una denominación sencilla y descriptiva que incluyese el ámbito y el fin "Asociación Nacional para la Promoción de los Juegos de Rol" o algo parecido. Si además el acrónimo es pegadizo, mucho mejor.
Los fines.
Los fines son objetivos a largo plazo de la asociación, que deben ser reales, legales y sin ánimo de lucro. Hay que diferenciar meridianamente los fines de las actividades, que son las cosas concretas que queremos hacer para conseguir nuestros fines. Ya que nuestro objetivo es sumar mucha gente con ideas y visiones diferentes del modelo de asociación, lo mejor es tener un acuerdo de mínimos genérico, un marco donde todos nos sintamos cómodos.
-La defensa de los Juegos de Rol (en todas sus vertientes y formatos) como modelo de ocio alternativo.
-La promoción de los Juegos de Rol (en todas sus vertientes y formatos)
Defensa y Promoción son dos fines muy genéricos en los que cabe casi todo y sobre los cuales cabe una gran variedad de acciones y actividades posibles.
Actividades
Son todas las cosas que hacemos o queremos hacer para la consecución de nuestros fines. De nuevo son una sugerencia amplia, siendo la última un cajón de satre donde aglutinar cualquier cosa que se nos ocurra a posteriori. Ojo, una asociación que no tiene actividades está condenada al fracaso. Las asociaciones se forman para hacer cosas, no para tener un carnet y fardar de lo chulo que sale uno en la foto. Las actividades implican trabajar, mojarse en el tema y "echarle horas". Eso, o pagar a otro para que te monte las actividades...
-Organización de Jornadas, Seminarios, Reuniones informativas.
-Participación en Jornadas, Seminarios, Reuniones que compartan nuestros fines.
-Creación de elementos y materiales (juegos, ayudas, etc) que sirvan para la promoción de nuestros fines.
-Ayuda y asesoramiento a asociaciones, editoriales y aficionados.
-Todas aquellas legales aprobadas por los órganos de gobierno que persigan los fines arriba descritos.
-Realización de estudios e informes destinados a mejorar la proyección y difusión de los juegos de rol.
El Domicilio Social
Todas las asociciones deben tener un domicilio social, una sede. El domicilio tiene que existir y no puede ser un apartado de correos. El problema del domicilio social de la asociación puede parecer una simple tontería, pero yo lo he vivido en mis propias carnes y no lo es en absoluto. Utilizar el domicilio privado de una persona suele ser el recurso más socorrido, ahora bien ¿Qué ocurre si esta persona decide abandonar la asociación o cambia de domicilio? Si no queremos un domicilio ¿Nos ponemos de acuerdo con una tienda o editorial? Es uno de los recursos a estudiar. Uno de los grandes objetivos es conseguir una sede propia, capaz de albergar periodicamente reuniones y actividades. Esto sería lo ideal, pero que nos lleva irremediablemente a pensar en otro de los aspectos necesarios... la financiación.
Los Órganos de Gobierno
En cuanto a la formación de la Junta Directiva, volvemos de nuevo al problema de la dispersión geográfica. La mayor parte de la actividad de la junta directiva requiere un Quorum lo que hace que una junta directiva amplia necesite la presencia y acuerdo de mucha gente para tomar una decisión y que los debates se hagan largos. Por otro lado concentrar el poder en unos pocos hace que la asocación pueda tomar rumbos no deseados por la mayoría. Mi recomendación es una junta directiva impar de entre 7 y 11 miembros. De ellos al menos la mitad deben poder verse asiduamente. Recordemos que el voto puede delegarse en otro. Las reuniones virtuales pueden suplir parte del problema, pero deberían dejarse como último recurso. Aquí se nos plantea un problema claro de territorialidad. ¿Dónde ponemos el núcleo de la junta directiva? ¿No habrá problemas de descoordinación a nivel nacional? ¿No debería haber al menos un vocal por provincia? Son cuestiones que deben tenerse muy claras antes de plantear la asociación. De la elección de unos organismos de gobierno ágiles y capaces de funcionar y tomar decisiones en cortos periodos de tiempo depende la supervivencia última de la asociación que puede "morir por burocracia" si se tarda mucho tiempo en tomar decisiones básicas. Imaginaos cuando haya que trasladar una reunión a las Asamblea General. Para ello sugiero la creación de comités regionales que trasladen las decisiones e iniciativas a la junta directiva o la asamblea. Es atomizar la asociación, pero es que si no se hace así, la logística es inmanejable.
Una estructura recomendada es:
-Presidente
-Vicepresidente
-Tesorero
-Secretario
-Secretario Segundo
-Vocales (Entre 2 y 6, a ser posible organizados territorialmente).
Financiación y Recursos
Todo esto parece muy bonito, pero para realizar las actividades, a parte de la buena voluntad de la gente, son necesarios recursos. Los recursos pueden provenir de la actividad de la asociación (siempre y cuando no haya lucro entre los asociados y los fondos se destinen a la consecución de actividades), de las cuotas periódicas satisfechas por los socios o de financiación externa (donaciones y subvenciones). No nos engañemos, las cosas cuestan dinero. Poner en marcha una asociación tiene un coste de entre 100€ y 120€. Es necesario pagar unas tasas de registro, tasas para conseguir un CIF, comprar los libros de actas y contabilidad, pagar las tasas para su sellado en el registro mercantil, conseguir un sello de la asociación y entre otras cosas, abrir una cuenta corriente. No os creáis que esto es moco de pavo. La mayor parte de las sucursales con las que yo he hablado te exigen un mínimo movimiento al mes (entre 500 y 1000€) o te cobran mantenimiento de la cuenta. Por no hablar de los costes y comisiones si se hace una tarjeta para las comprar de la asociación. Algunos diréis ¿Quién necesita una tarjeta? Pues hala, reune a los apoderados y ve al banco cada vez que haya que sacar 30 céntimos del banco para fotocopias.
Teniendo muy en cuenta que el dinero es necesario, tenemos que buscarlo. ¿Dónde? Principalmente se me ocurren dos fuentes, Cuotas y Subvenciones. Establecer una cuota mensual simbólica entre los asociados podría cubrir los gastos de mantenimiento y burocracia de la asociación. ¿De cuánto estamos hablando? Una cantidad simbólica podrían ser 3€ mensuales por socio. Pero esto sólo sería válido si hay un gran volumen de socios, tened en cuenta que con esta cuota se recaudarían 300€ con 100 socios... una cantidad ridícula si hablamos de 100 personas que podría no llegar a cubrir gastos. Una cuota más alta puede desanimar a muchos a participar, que todos sabemos en qué situación estamos... ¿Dónde sacamos más dinero? De las subvenciones. Conseguir una subvención no es simplemente echar unos papeles y ver si te toca. Requiere la elaboración de un proyecto o programa en el que se debe invertir la subvención. Además, durante el primer año de de vida una asociación no puede optar a subvenciones, lo que la deja con el culo al aire los primeros doce meses, a expensas de sus socios. Una subvención requiere que la asociación cumpla unos determinados requisitos que no son siempre fáciles. Una de las maneras de conseguir subvenciones es conseguir que la asociación sea declarada "de utilidad pública" lo cual, en nuestras circunstancias, puede ser problemático.
Reglamento Interno
Los estatutos de una asociación no cubren, ni por asomo, las situaciones que pueden darse en la misma. Es necesario respaldarlas con un reglamento interno que recoja el régimen disciplinario, uso de materiales, espacios comunes, compras y gastos y funcionamiento de las comisiones. Sin este reglamento todo queda al arbitrio de la Asamblea General, la costumbre y el "es que en mi casa se hace así", lo que conduce a la inseguridad jurídica, contradicciones y os puedo garantizar, que muchos enfados. Seguro que muchos estáis pensando "todos somos adultos, no hace falta, es cuestión de respeto". No funciona. (Aquí es cuando aparecen los comentarios de "en mi club", "en mi casa", "en mi asociación"). Podéis tener muy buen rollo, pero para regular el comportamiento de un grupo tan heterogeneno y grande hay que establecer los límites desde el principio, o al final, habrá problemas.
El reglamento interno tiene que respetar la legalidad y la prevalencia de fuentes, siendo supletorio y ultima ratio cuando fallen las resoluciones amistosas de los conflictos que podrían suceder (y con toda seguridad sucederán). En su redacción se requiere gente con conocimientos técnicos de derecho para intentar que queden lo más correctos posibles.
Contabilidad
La contabilidad debería ser transparente y comunicarse mensualmente el estado de cuentas de la asociación. Hay que tener SIEMPRE la documentación en orden. Aunque no os lo creáis esto es otro pequeño problema. Hay que almacenar toda la documentación. Una asociación con centenares de socios genera MUCHA documentación. Eso requiere espacio y medios de almacenamiento... De ahí la sugerencia de dos secretarios para manejarla, lo que no quita para que se designen comisiones al efecto entre los socios.
Realizando Actividades
Una asociación a nivel nacional puede desarrollar sus actividades en todo el territorio, lo normal sería funcionar por comisiones, trabajando o colaborando con asociones o grupos locales donde sea posible. Hay que tener en cuenta dónde están los límites de la asociación con los medios de que disponga. Para todos, participar en una asociación que realiza actividades requiere esfuerzo, sacrificio y de vez en cuando, dar el callo. No estamos hablando de poner los 3€ y luego exigir. Amigo, el resto de socios que están en cargos y comisiones realizan una labor importante y su trabajo es gratuito, hay que arrimar el hombro cuando sea necesario.
Con todas estas ideas claras, y sólo cuando ya estén claras y bien definidas, se puede hacer una hoja de ruta para crear una asociación. De momento os dejo rumiando y dependiendo de vuestras impresiones haremos una segunda parte.

















