Impactos críticos: Una violación no es un saludo





- Pues, tras varios días de viaje, llegáis por fin a la ciudad. – Indica el master a los expectantes jugadores.
- ¿Qué hora es? – Pregunta uno de ellos.
- Pues acaba de anochecer, ¿queréis buscar alojamiento o algo así? – pregunta el director de juego solícito. Los jugadores se miran entre ellos considerando sus opciones. Sin embargo, uno de ellos, muy seguro de si mismo, se dirige al master directamente.
- Yo no. Yo me voy de putas.




El ser humano y el sexo es algo que ha venido unido desde el principio de los tiempos, y eso nadie lo puede negar pues sin sexo, no habría ser humano en la actualidad. El rolero y el rol también parecen formar una unión mística que difícilmente se puede deshacer se juegue más o menos. Así que por esa regla de tres, y teniendo en cuenta que el rolero es un miembro (destacado) de la humanidad, no es raro que sexo y rol también se entrecrucen. Y se mezclen. Incluso que se revuelvan. Algo que puede resultar una auténtica pesadilla para más de un director de juego aunque en su punto justo desemboca en las más divertidas de las situaciones. Y es sobre esta dualidad diversión / engorro de lo que quiero tratar en este artículo.

En mi época de adolescente, con las hormonas completamente revolucionadas, mis partidas eran un absoluto caos y en muchas ocasiones, su avance era un caso perdido. Las chicas que jugábamos teníamos muy asumida nuestra propia identidad sexual y, aquello que en la realidad no nos atrevíamos a hacer por timidez, coherencia con nuestra forma de pensar o simplemente, porque no nos daba la gana, no dudábamos en intentarlo durante las aventuras entre sonrisas picaronas y amplias risotadas. Los chicos no podían ser menos, y sus apuestos personajes no dudaban en tirar los tejos mediante veladas insinuaciones tan directas como un gancho de derecha al ojo. De este modo, unos personajes se iban a por los otros sin ningún miramiento y se creaban las situaciones más absurdas.


Todos los jugadores han indicado al master que sus personajes se meten en sus dormitorios para pasar la noche. Sin embargo, antes de dar paso a la siguiente escena, uno de los jugadores se pone a cuchichear con el master bajo la atenta mirada de los demás, extrañados ante su comportamiento. Cuando termina, devuelve la mirada a la jugadora de enfrente con cierta sonrisa picarona.
- Encuentras un caramelo en el suelo, justo a la salida de tu cuarto – anuncia el master.
- ¿Un caramelo? – se sorprende la jugadora. Su personaje es una driada completamente adicta al azúcar y no le queda otra que actuar en consecuencia - Vale, pues lo cojo.
- Un poco más adelante hay otro – indica el master – De hecho, es todo un caminito de caramelos. – Le explica el master claramente cansado. La jugadora no da crédito.
- ¿Y a donde lleva el caminito? – Pregunta la jugadora dispuesta a terminar cuanto antes con la absurda situación.
- A la habitación de este – Dice el master y señala al jugador con el que, un minuto antes, cuchicheaba. El jugador sigue sonriendo.
- Recojo los caramelos y abro la puerta de la habitación de este hombre. ¿Qué veo? ¿Hay más caramelos? – Pregunta la jugadora.
- Éste – Y señala al jugador – está tumbado sobre la cama en pelotas. Y sí, el caminito sigue.
La jugadora está tan sorprendida que necesita una confirmación de lo evidente para terminar de creérselo.
- Y termina en … - Deja la frase en el aire pero su mirada está clavada en su compañero.
- ¡Adivina! - Dice el jugador soltando una risotada.


Por supuesto, la mayoría de los juegos de rol tienen un gran vacío en lo que a sexo se refiere. Siendo sinceros, aunque el rol (en cuanto a manuales se refiere) no está pensado para incluir este elemento carnal en la mayoría de juegos y ambientaciones, no es tan descabellado que se puedan dar escenas en donde el sexo tenga cierta relevancia, bien por guión de la partida o bien por locuras varias de los personajes. ¡Y ojo! Hablo de sexo, no de cortejo, esto último más frecuente y que habitualmente sí está contemplado en los manuales. Es por este motivo por el que estoy absolutamente segura de que más de uno y más de dos han echado en falta algunas reglas al respecto teniendo que improvisar para que sus personajes no se desmadraran como nos ocurrió a nosotros. La regla casera más típica es aquella para personajes femeninos que determine, después de una noche de placer, si se ha quedado embarazada o no el personaje. También tenemos el problema añadido de alguna enfermedad de transmisión sexual que bien podía ser contraída por algún personaje que frecuente compañías poco adecuadas. Habitualmente, la regla casera de “tira un dado y si te sale X estás embarazada / pillas sífilis” resulta muy útil para disuadir a los jugadores cuando se pasan de la raya. Si se os desmadra una partida, os lo recomiendo.

Las referencias al sexo en el mundillo rolero son interminables, he oído miles de batallitas donde la pasión es la protagonista y hasta chistes. En mi época de adolescente, incluso nos hicimos con cierto manual llamado “guía para el conocimiento carnal” de AD&D que causó sensación. Otra referencia se puede encontrar en la película The Gamers 2 donde cierto personaje, un apuesto bardo, no duda en cepillarse todo lo que tenga falda y se cruce en su camino. El sexo, en el rol, puede ser muy divertido y también es algo que he vivido.

Entonces ¿sexo sí o sexo no? Pues aquí está mi conclusión:

Cuando una persona juega a rol, da la posibilidad a su mente de vivir otra vida que no es la suya valiéndose de la imaginación. Esa vida, tan solo limitada por la hoja de personaje y la ambientación en la que se desarrolla la aventura, no tiene inhibiciones ni restricciones. Pero sobre todo, no tiene consecuencias reales a los actos más que se pueda morir el personaje en, cuyo caso, se hace uno nuevo y listo. Un personaje de rol es algo así como un avatar, un alter ego, y no es raro que algún que otro jugador aproveche para dar rienda suelta a todo lo que se le pase por la cabeza sin ningún tipo de reparo ni contención. Pero hay que tener en cuenta que, sin consecuencia para los jugadores no quiere decir sin consecuencias para la partida. Así que, en mi opinión sexo sí, pero con moderación, si encaja en la aventura y siempre con un buen arbitraje por parte del Master.

Cuando, en aquella época adolescente que he comentado antes, las partidas se volvieron imposibles y nos vimos obligados a controlarnos, se implantó una regla tácita que siempre tratamos de cumplir a rajatabla para no entorpecer la aventura más de lo necesario. Esta regla proviene de un consejo que una buena amiga me dio durante una aventura de locura donde se nos fue la mano completamente cayendo en nuestras fantasías sexuales adolescentes con demasiada recurrencia, sin ningún control y con un master algo sobrepasado:


¡Recuerda! ¡Una violación no es un saludo!


Sin duda, un gran consejo.

3 comentarios:

  1. Si de esa solo tengo una batallita y la protanonizan 1 Pnj y tres señoritas Pj. El pnj atado a una silla y ellas probando ver que hace el baston por...

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  2. ¡Me encantan las reglas de embarazos! La verdad que era un riesgo prostituirse por flechas o accesorios pero como había reglas de abortar... pues eso XD Más de uno me pregunta porqué era tan divertido éso...
    El sexo en el rol debe considerarse acciones automáticas, como si el personaje comiese o fuese al baño (muchas veces se omiten estas acciones).

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  3. El peor caso que he conocido de esto fue en una partida de Capitan Alatriste, en la que el director permitio que dos PJ violaran al personaje de una jugadora, despues de dejar KO al mio por intentar defenderla... Y sin ninguna relacion con la historia, tan solo porque les apetecia...

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