Cuando el (Rock & ) Rol conquistó mi corazón.

Aprovecho con cierto juego de palabras el estribillo de "El Rompeolas" de Loquillo y los Trogloditas para redactar una entrada con cierta nostalgia. En esta ocasión quería hablar de cómo llegué hasta los juegos de rol y lo que hizo que se convirtiese en mi mayor aficción. 


Aún recuerdo cuando estaba en el colegio, siendo bastante pequeño (tal vez 6-7 años) que mi madre me regaló el librojuego "Dragones", escrito por Jim Razzi para la serie "Elige tu Propia Aventura, Globo Azul". Mi pobre madre no podía calibrar el tremendo impacto que supuso para mí semejante lectura. No por el contenido, aunque no recuerdo bien aquel libro, han pasado probablemente unos 25 años de aquello, pero si recuerdo como me convertí en un lector compulsivo de todo tipo de librojuegos, que sacaba del Bibliobús que pasaba por mi barrio. No se si todos lo conoceréis, pero en los barrios pequeños que no tenían biblioteca pública teníamos Bibliobús, una biblioteca móvil e itenerante que pasaba en determinados días de la semana. Yo aprendí a esperar los martes con impaciencia, porque ya había devorado el último título de Lobo Solitario, o ya me había adentrado mil veces en Karhé, la ciudad de las mil trampas. Me había enfrentado al Hechicero de la Montaña de Fuego, había viajado en La Nave Estelar Perdida, corrido aventuras como El Guerrero de la Carretera, o perdido en la Ciénaga del Escorpión. Simplemente el recordar aquellos títulos hace que se ponga la piel de gallina.

En aquella época apareció en la tele un anuncio que causó sensación. Hero Quest, de MB. Yo no sabía nada de Games Workshop ni de miniaturas y aquel juego llamó mi atención poderosamente. Pero no fue hasta que lo jugué en casa de un amigo (tras hacer los deberes del colegio y ver el episodio de turno de Caballeros del Zodíaco en la tele) hasta que no me quedé alucinado con la simpleza y a la vez magnífica fantasía que destilaba el juego. Pasábamos horas recorriendo mazmorras (muchas veces inventadas por nosotros mismos), mando orcos y fimires, coleccionando cartas de tesoro y soñando con miniaturas de dragones y tableros con bosques. Si... hasta que nos dimos cuenta de que no nos hacía realmente falta ningún tablero y ninguna miniatura, que fue el paso decisivo.

 
Ese salto sustancial no sucedió de forma espontánea. Una mañana lluviosa de primavera en al año 1991 si mi mente no me juega malas pasadas, un compañero de colegio, harto de escucharnos nuestras batallitas de Hero Quest trajo a clase una carpeta con el Dungeons & Dragons de Dalmau fotocopiado. No se de dónde lo sacaría, ni como llegó a sus manos. Pero aquella extraña partida en la que llevé a un mago por un laberinto custodiado por un minotauro, causó en mí el mismo impacto que el librojuego de "Dragones" que me había regalado mi madre. Cambiñó mis esquemas y la manera que yo tenía de ver el ocio. Lo primero que hice fue tratar de hacerme con ese juego, así que le pedí las fotocopias a mi compañero de clase y cloné aquel libro (bueno, eran copia de copia de copia de una copia, así que podéis imaginar la calidad...). Yo quería saber si había más juegos de ese estilo, ya que había quedado realmente fascinado por la sencilla mecánica y a la vez el potencial de juego sin límites que tenía. Poco después estaba jugando Ragnarok y una versión tuneada de Battletech.

Aquel Ragnarok de Ludotecnia fue mi primer juego de rol "comprado", aún lo conservo como una reluquia a pesar de 3 mudanzas y una venta forzosa de material en un momento muy apurado de mi vida. Ahí sigue, con las pastas hechas polvo después de haberme proporcionado tal vez cientos de horas de sana diversión rolera. Aún lo ojeo de vez en cuando, sonriendo a ese viejo amigo, y rememorando algunas de las mejores partidas que he jugado nunca. Muchos otros libros y muchos años de juego han venido después, mis gustos han cambiado en muchas cosas, mi modo de jugar ha evolucionado, y la incidencia de internet ha expandido las fronteras de los juegos en todas direcciones, pero aquella chispa de fantasía desbordada, aquella sensación de ser el protagonista que me dió ¡Dragones!... no ha desaparecido. 

¿Cómo fue vuestro contacto con el rol?

8 comentarios:

  1. Ohhh, me encantan estas batallitas de iniciación. Cuento la mía, aunque no tiene nada de especial.

    Yo siempre había sido un niño un poco raro, desde que aprendí a leer a los cinco años (con el Señor de los Anillos, mi padre era así de original, XD) no se me podía ver sin un libro en las manos. Mientras los demás niños pensaban solamente en fútbol, jugar al pilla-pilla y ver la tele, yo pensaba en aventuras, misterios, detectives, romances... y en ver la tele (era raro, pero no tanto, XD).

    Yo también leí los "Elige tu propia aventura" y me gustaron (especialmente una serie que iba de viajes en el tiempo), pero no me llegaron a entusiasmar tanto. Aunque curiosamente sí fueron lo que propició la adquisición de mi primer juego de rol. Resulta que justo en la esquina de mi calle, abrieron una tienda algo extraña en la que vendían "juegos de mayores", algunos libros raros y unos curiosos trocitos de plástico de colores con formas geométricas que a mí me parecían gemas con números. Compré algunos de esos trocitos de colores con mi semanada y ahí quedaron como un pequeño y curioso tesoro.

    Poco tiempo más tarde pusieron en el escaparate algo que me llamó poderosamente la atención, se trataba de un libro grande y rojo en el que ponía "El Señor de los Anillos - El juego de rol" y yo pensé "Oño, un pedazo de 'Elige tu propia aventura' del Señor de los anillos!" (blanco y en botella... bueno, rojo en este caso). Como se acercaba mi cumpleaños se lo pedí a mis padres... y coló.

    Teniendo ya el libro en mis manos yo pensaba "Habiendo leído ya la novela dos veces, siempre sabré qué página escoger"... iluso de mí. Cuando abrí el libro vi que aquello no era un "Elige... " sino que era mucho más... pero yo no entendía un pimiento (no estaba el MERP pensado para críos de nueve años, XD). Así las cosas y tras un par de esguinces cerebrales el libro quedó abandonado en una estantería.

    Por suerte un par de meses más tarde un amigo que jugaba en su escuela con chicos algo mayores me enseñó cómo funcionaba eso del rol y ya con mi primo y buen amigo (que se le dan mucho mejor los sistemas que a mí), logramos desentrañar los secretos del juego y nos pusimos a jugar primero a MERP, luego a Rolemaster, luego a Aquelarre, luego a Vampiro... y así hasta hoy... que sigo sin entender el sistema del MERP. XDDD

    Selenio.

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  2. Yo me “desvirgue” con Star Wars de WEG, también en el 91, nos metió el hermano mayor de un compi del instituto. Luego fueron MERP y D&D, y mi primer juego comprado fue Stormbringer. Aunque como tú, había jugado a Hero Quest y leído los Aventuras sin Fin de D&D (aún conservo “La Rebelión de los Enanos”, “Retorno a Brookmere”, “La Venganza de los Dragones del Arco Iris”, “Caballero de Ilusión” y “La Garra del Dragón”) y en ellos venía anunciada la caja roja de D&D. Joer que recuerdos :)

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  3. A veces, cuando nos perdemos en esas interminables discusiones sobre rol y sobre tal o cual reglamento, conviene echar la vista atrás a esas sensaciones que nos producían esos juegos. A esa magia extraña e inocente de las primeras partidas.

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  4. El mio fue con la serie de Lobo Solitario (casi todos los libros) y después algo suave... el MERP. Tras este, me adueñé del Stormbtinger. Todo esto como director jejeje. Como jugador, creo que mis primeros juegos fueron Rolemaster y Star Wars JOC (D6). Esos fueron mis inicios :)

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  5. Por increíble que parezca mi historia es casi calcada a la tuya, Yo también me inicié con el libro Dragones, de hecho mi sobrino acaba de heredar toda la colección de esos libros, que conservo en perfecto estado. La única diferencia con tu historia es que yo conocí el D&D de Dalmau antes que el Hero Quest.

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  6. Pues yo me inicié con la saga de "El señor del tiempo" de Louise Cooper y algún elige (el bosque mágico o algo asñi) en el rol también en el 91 y tambien un amigo trajo esas famosas fotocopias, pero no me las miré, pero un día unos amigos quedaron para jugar con el hermano mayor de uno de ellos a rol, ¿Eso que es? y me leí las fotocopias y me gustó mucho, pero el hermano de aquel amigo no era dungeonero y empezamos nuestras andanzas en esto del rol con La Llamada de Cthulhu y mi personaje Frank nosequé (algo que llevaba escrito en un jersey por que poner nombres no es fácil al principio) y luego ya vino MERP (alabado sea dios por haber creado ese juego) y luego nos compramos cada uno un juego de rol en Billares Soler en el Boulevard Rosa, a mi me tocó Cazafantasmas, con el que hice una de las partidas más memorables de la historia, pero eso de no matar no me gustó y me compre el Star Wars de WEG. Y jugamos a muchos más: Rune Quest, Stormbringer, Mutantes en la Sombra, Más cthulhu y más MERP y conocí a otro grupo con el que me inicié en el Dungeons & Dragons en Dragonalnce...que bonito todo!!

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  7. Creo que la primera aventura es algo que un rolero nunca olvida.

    En mi caso era AD&D. con un elfo Mago-Ladrón sumergiéndose en una ciudad hundida tipo atlántida. La aventura seguro que era una mierda, pero la cocina de la casa de mi amigo Javi esa tarde siempre será una fotografía grabada en mi mente.

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  8. Buf, Yo conocí el D&D allá por el 89 pero no llegué a jugar nunca ya que los de mi insti que jugaban a "eso de los papelitos2 eran los payulis... No fué hasta dos o tres años más tarde que en una tienda ví la portada del ESDLA y me lo pillé. Pocos días más tarde, hechamos nuestra primera partida con unos amigos y uno de ellos hizo de master. De esa partida no me acuerdo mucho, pero a esa le siguieron cientos con ESDLA, el D&D2ª, el StarWars, Stormbringer, Aquelarre, Shadowrun... durante varios años los fines de semana nos juntabamos en casa de unos amigos y echavamos unas partidas increíbles, ambientadas con música, con los primeros samplers creados con un MSX y más tarde con un PC, con figuritas de plomo... bueno increíble, una vez llegamos a estar tres días seguidos jugando sin parar más que para dormir!
    jeje
    Y después... como 18 años de sequía hasta que salió "La Marca del Este" con la cual he vuelto a jugar con mis sobrinos de 12,11,10,10 y 9 años... Es genial ver sus caras de emoción y los cientos de preguntas que me hacen sobre las posibilidades del juego... Genial!
    Vivan los JJdR!

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