EN LA ESTACIÓN BASILISCO (Honor Harrington 1) de David Webber

Este año, por mi cumpleaños, mis compañeros de Outcasted me regalaron un libro que hacía mucho tiempo que me apetecía leer, un space opera clásico de corte militar con una peculiaridad que, aunque no es única, bien es cierto que no es habitual: El personaje principal es una mujer. Estaba ansiosa por catar el experimento y fue una fortuna que En la estación Basilisco cayera en mis manos.

En la estación Basilisco fue publicado en su país de origen en 1993 aunque no apareció en España por primera vez hasta el año 2010. Fue publicado por factoría de ideas, en su línea Ventana Abierta, una línea que, en mi opinión, alberga increíbles maravillas a pesar de considerarse “menor” dentro de la editorial (solo es cuestión de darles una oportunidad). Actualmente cuenta ya con una segunda edición en España, lo cual es una suerte pues había estado agotada desde hacía meses y era prácticamente imposible hacerse con un ejemplar. En la estación Basilisco abre la saga denominada Honor Harrington, saga estrella del autor, y de la que hay publicados en español ya 6 novelas, lo que se puede considerar una consolidación en toda regla en nuestro mercado. En inglés, por otro lado, cuenta con 12 novelas y una más en preparación anunciada para el año que viene. Además de las novelas propias de la colección, Weber ha publicado algunas en las que Honor Harrington, protagonista de la saga y la que le da nombre, interactúa con otros personajes de Weber situándose la acción en el mismo universo. Algo así como los crossover tan populares en otros medios como la televisión, videojuegos y los comics pero llevados a las novelas. Desgraciadamente, ninguna de esta novelas han llegado a nuestro país.

Si hablamos de la premisa inicial de la novela que nos ocupa, bien podríamos decir lo siguiente:
“Bienvenidos a la estación Basilisco, la confluencia de tiempo y espacio más transitada del universo conocido y, actualmente, bajo la supervisión de la real armada Manticoriana al servicio de su majestad Elisabeth III.”
Cualquier lector habrá notado que, si cambiamos “estación Basilisco” por “Canal de la mancha” y “Armada Manticoriana” por “Real armada inglesa”, podríamos tener entre manos un libro de corte militar ambientado a finales del siglo XVIII, durante las guerras napoleónicas. No nos encontramos, por tanto, ante una premisa original. De hecho, es un libro que no pretende ser original en ningún momento de forma intencionada, llegando incluso a ser predecible en algunas escenas y situaciones. No obstante, es esta previsibilidad lo que le da cierto encanto, un poco como ocurre en las grandes superproducciones hollywoodienses donde siempre “ganan los buenos”: si nos encontráramos con algo distinto de lo que todos esperamos, es posible que nos sintiéramos defraudados e incluso desencantados. Es lo que yo llamo un tópico renovado.

El argumento es muy accesible para cualquiera en parte debido a esa cierta falta de original y a ese regusto a novela militar de poderosos navíos, corsarios implacables y grandes batallas marítimas que percibimos desde sus primeras páginas. A pesar de esa cierta previsibilidad, el libro no carecerá de sus pequeñas sorpresas lo que nos hará no caer en la monotonía en ningún momento.

La trama de la obra nos cuenta la historia de Honor Harrington, capitana novel de la real armada manticoriana, que recibe el mando de su primera nave, “El intrépido”. Poco después, sin tiempo de hacerse con su nave o su nueva tripulación, debe a incorporase al servicio activo teniendo como primera misión la participación en unas maniobras militares. Aunque el personaje se nos presenta como una brillante estratega, una centrada capitana y una líder nata, durante las maniobras Honor deberá enfrentarse a unos líderes ineptos y claramente en su contra, una tripulación hostil y una nave militarmente mermada debido a su antigüedad y a ciertas deficiencias armamentísticas. Las maniobras resultan un fiasco para Honor, aunque consigue destacar lo suficiente como para ganarse la ira de sus inmediatos competidores y ser destinada, por no decir, exiliada, a la estación Basilisco, el destino por defecto para los oficiales en desgracia.

La trama de la novela desde ese momento, girará en torno a su protagonista, Honor Harrington, sus acciones en la estación y la relación con sus oficiales. Mientras que en otros libros los personajes que nos proponen son arrastrados por la historia, a veces azotados por los acontecimientos, en este libro he tenido la sensación justo de lo contrario: la historia dependía por completo de la protagonista, giraba entorno a ella y era Honor la que la dirigía convirtiendo a los personajes secundarios en los actores que interpretaban su papel bajo la dirección de la capitana. Se podría decir que, mientras en otras novelas los personajes son creados en base a una historia, en este caso la historia es la que se ha creado a medida para el desarrollo de un personaje. Esto es lo que hace a Honor tan importante.

Honor se nos presenta como un personaje fuerte aunque para nada complejo, rozando a veces el simplismo, que bien provoca en los lectores sentimientos de auténtico odio o bien auténtica admiración pero raramente un punto medio. Yo, personalmente, me encuentro entre los segundos. Lo considero un personaje muy efectivo, atractivo y creíble. Detalles como alguna salida de tono impropia de su rango o su amor incondicional por Nimitz, su compañero animal – alienígena parecido a un gato, la hacen lo suficientemente humana y cercana como para que el lector se sienta identificado con ella y no la considere una fría imagen de autoridad.

Algo que me llama la atención en Honor (y en general en todos los personajes que pertenecen a su tripulación), es la clara dualidad que tratan de mantener en todas las situaciones. Por un lado está el fuero interno del personaje donde vemos sus sentimientos y pensamientos más profundos, donde se muestran sus dudas, sus miedos y sus debilidades; una visión totalmente humana. Por el otro, está esa máscara de eficiencia y seguridad que se auto impone el personaje de cara a su entorno, algo especialmente destacado en los altos mandos del “Intrépido” aunque más diluido en los personajes civiles o miembros de la armada ajena a la nave donde no existe tanta rigidez ni formalidad. Gracias a la narración como autor omnisciente de Weber, podemos conocer esa dualidad que veremos en los tripulantes y que es tan adecuada para cualquier personaje de corte militar donde la disciplina es la ley.

Los personajes secundarios en general no son muy originales ni están especialmente bien construidos pero todos tienen una cierta carisma y particularidades que nos hará simpatizar con ellos de inmediato y empatizar cuando se enfrenten a las situaciones más difíciles. También cabe destacar que Weber no centra exclusivamente toda la acción en Honor, lo que sería realmente aburrido, sino que permite que la narración fluya entre todos los personajes de forma que todos dispongan de su momento de gloria.

Por último, algo más sobre los personajes que me gustaría mencionar es que Weber a creado un importante elenco de personajes femeninos de gran relevancia entre los que elegir, además de su indiscutible protagonista, todos diferentes y con el carácter suficiente como para hacerse un hueco importante en la historia. En esta novela, la igualdad entre sexos es completa y sin fisuras. Como lectora habitual de este género, siempre es algo que disfruto enormemente al sentirme más identificada, por razones obvias, con los personajes femeninos que con los masculinos.

El ritmo de la historia puede, en ocasiones, hacerse lento y parecer que no va a ningún sitio aunque me atrevería a decir que es algo que ocurre durante la primera parte del libro siendo la siguiente mucho más agitada y emocionante. Incluso vertiginosa en su recta final. Sin embargo, me sitúo en contra de pensar que esta lentitud inicial sea precisamente un punto negativo pues, en mi opinión, resulta imprescindible para conocer bien a los personajes. Esto último, no sería viable más adelante, debido a la aceleración que toma la historia: Un punto inteligente a favor de Weber.

El estilo de Weber es bastante accesible a cualquier tipo de lector, indistintamente de que sea habitual de la ciencia ficción o de cualquier otro género. Esto es algo que no todos los autores consiguen, perdiéndose en teorías científicas y en metafísica pura y dura que, aunque dan encanto a la aventura futurista, no siempre gustan a los ajenos al género y pueden entorpecer la narración. Weber solo peca en este sentido durante la descripción del sistema de impulsión espacial que tan fundamental resulta a la hora de describir las batallas, pero que puede hacer que más de uno nos perdamos entre términos, unidades astronómicas y códigos de tiempo.

Para concluir diré que es un libro que me ha gustado especialmente. No, desde luego no es un gran clásico de la ciencia ficción, pero sin duda me ha resultado muy entretenido y los personajes han calado lo suficiente en mi como para querer saber más y más de ellos. Duelos de miradas que se convierten en combates de autoridad, armas secretas, inteligentes estrategias, creativas soluciones a problemas imposibles, lealtad a la autoridad, gran eficiencia y la consecución de la importante misión en el último momento con todo en contra… Todos esos elementos que hicieron triunfar desde libros ambientados en las guerras napoleónicas hasta la contemporánea (o casi contemporánea) Star Trek. Como ya mencionaba antes, un tópico renovado.

Asumiendo todo esto, mi opinión es que es un magnífico libro que cumplirá su misión de mantenernos entretenidos de principio a fin, dentro de su previsibilidad. Reconozco que al principio tenía ciertos recelos pues el militarismo no me atrae especialmente y tampoco tenía muy claro como se enfocaría al personaje principal de la aventura pero, tras su lectura, lo recomiendo ampliamente.


Ficha técnica
Título original: On Basilisk station
Autor: David Weber
Fecha de publicación: 1993
Edición en español: Factoría de Ideas (Ventana Abierta) - 2010
Páginas: 343
Premios: Ninguno


Nota: La imagen pertenece a la primera edición en español. La segunda edición difiere un poco en cuanto a diseño de la portada.

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