Pensamiento creativo




Corría el año 93 cuando nos pidieron que, para el mes de la virgen, trajéramos unas flores como ofrenda para colocarlas en el patio de la capilla. Me dirigí, obediente, a la floristería para seleccionar mi ejemplar floral y evitar de este modo, mosquear a las monjas del colegio, con las que ya había tenido algún que otro rifirrafe (algo que no es nada positivo si se tienen 11 años y se está en un colegio cristiano, católico, apostólico, romano y solo para niñas).

Tras observar detenidamente todas las opciones que me ofrecía la encargada y meditar profundamente, hice mi elección y me presenté con ella en la capilla al día siguiente, toda orgullosa.

Las niñas llegaron a la par, con preciosos ramos de flores de todos los colores: rosas blancas, claveles rojos, gladiolos amarillos... Yo, absolutamente convencida de mi misma, llevaba en una maceta, un magnífico cactus alargado de afiladas espinas, con dos preciosas flores moradas que crecían en sus ramas. Estaba tan segura de mi elección porque mi línea de pensamiento era impecable: El cactus soportaría el intenso calor del Mayo granadino, también el sol directo que caía durante 12 horas diarias en el patio de la capilla. Además, al estar en una maceta, no se moriría por falta de alimento y, al ser de secano, no pasaría nada si se olvidaban de regarlo de vez en cuando que, conociendo a las monjas del lugar, sin duda ocurriría. Y por supuesto estaban sus espinas, que protegerían las dos flores de ser arrancadas para adornar el cabello de alguna niña que pasara por allí. El resto de los ramos de mis compañeras se pudrirían en un par de días, mi cactus serviría de ofrenda por años con un mínimo de cuidados. Y tenía dos preciosas flores moradas. ¿Que más podían pedir?

Las monjas no lo vieron así, por supuesto, y se enfadaron hasta lo indecible asegurando que mi cactus insultaba a nuestra santa patrona. Convocaron a mi hermana para esclarecer los hechos y echarle en cara, entre otras cosas, el que me hubiera dado semejante libertad y la compra del ramo no hubiera tenido su supervisión. Mi hermana escuchó mi versión, escuchó la de las monjas y, tras unas risas (que ofendieron a ambas partes, todo sea dicho), solo les dijo una cosa: "¿Que esperan? ¡No se puede decir que esta niña no sea de la familia! Lo suyo es el pensamiento creativo".

Y es que algunos, desde niños, ya apuntamos maneras y nos salimos de lo más habitual y de las líneas de pensamiento masivas. Mi primera lectura, cuando comencé a aprender las letras, fueron comics de marvel y no la cartilla micho. Mi juego favorito era imaginar que vivía aventuras extraordinarias en un mundo de fantasía como le ocurría a Bastian en la historia interminable, no el típico juego de mamás en los que participaban mis coetáneas. Mi juguete predilecto durante mucho tiempo, fue un puerto interestelar hecho por mi misma con papel, plastilina, celo y papel de aluminio y jamás tuve ni una barbie ni un nenuco. Mi mayor bronca en primaria fue cuando me pillaron leyendo la dragonlance en clase de historia en vez de atender, mientras a mis compañeras, cuando las pillaban, lo hacían con la super-pop en la mano. Mi imaginación volaba libre. Y con 11 años, durante la navidad, como regalo estrella de parte de mis hermanos y tras mi insistencia, recibí mi primer manual de rol (Stormbringer) y mis primeros dados de 10 caras. Mis hermanos prefirieron confiar en mí y potenciar mis gustos a encerrarme en convencionalismos. Personalmente, creo que más de un padre debería hacer eso…

Conforme crecí, se acentuaron más mis gustos y el rol me enseñó a meditar muy bien las opciones posibles antes de tomar una decisión, algo que si ya hacía de forma innate, se acentuó claramente durante las partidas: ¡Cuantas veces maté a los jugadores de mis partidas (siempre compañeras de clase) por no contar con todas las posibilidades! Aprendí a echarle mucha imaginación a todo, a mirar las cosas desde todos los ángulos, a cuadrar bien una historia y a interpretar un papel. Esto a mis profesores no les gustó nada pues también me convirtió, siendo justa y tratando tanto lo positivo como lo negativo, en una gran mentirosa. Y es que si el rol tiene algo malo, puede ser precisamente eso, porque el pensamiento creativo no es pensar que un dragón vive en tu armario, es esa habilidad para resolver un problema (o reto lanzado por el director de juego) echándole imaginación y asumiendo que, a veces, la mejor opción no es la que se ve a primera vista. Algo que, seamos sinceros, el rol fomenta claramente, sobre todo, el más interpretativo.

No todo el mundo entiende el pensamiento creativo, y menos aún busca potenciarlo. Recuerdo que con 19 años, esta tendencia me hizo perder mi primera posibilidad de acceder a un empleo. Durante la entrevista, a los candidatos nos plantearon lo siguiente: Tres compañías distribuidoras, una de agua, otra de gas y otra de electricidad, debían hacer llegar sus productos a tres clientes distintos mediante tuberías / canaletas en túneles que no debían cruzarse en ningún momento (aunque no explicaron el motivo). Para representarlo gráficamente, probad a dibujar tres cuadrados (que representan las compañías) y frente a ellos, tres círculos (que representan a los clientes) y tratad de unir con líneas independientes cada uno de los círculos con cada uno de los cuadrados, de forma indirecta o directa....

Tranquilos, probadlo que yo espero...

...

¿Ya lo habéis conseguido? Tomaos vuestro tiempo...

….

¿Tenéis ya vuestra respuesta? Habréis visto que, a simple vista, parece imposible. Sin embargo hay varias maneras de conseguirlo. Yo descubrí dos. La primera era establecer un "círculo" que uniera compañías y clientes en la "circunferencia", formar un anillo de túneles por el que pasarían los suministros. La segunda era unir todas las líneas entre compañías y cliente a un nodo central (no se cruzarían sino que convergerían) y formar una red. Ambas opciones se consideran tradicionalmente, la resolución correcta del dilema.

Yo, por supuesto, las deseché ambas. ¿El motivo? Decidí que las opciones no eran válidas pues, implicaba que los cables eléctricos, las tuberías de agua y las de gas irían, en algún momento, por el mismo túnel. Yo me pregunté ¿y si hay una fuga de agua? Inundaría los túneles y afectaría al tendido eléctrico! ¡Incluso podría ser desastroso si afectara a las tuberías de gas! ¿Y si hay un escape de gas directamente? ¡Podría provocar una explosión debido a la proximidad de los cables eléctricos! No me parecían buenas soluciones, por lo que planteé, en mi creatividad, una diferente, una que se escapaba del papel y el bolígrafo en el que mis compañeros trazaban líneas entre círculos y cuadrados: Añadir una tercera dimensión, la profundidad, es decir, túneles independientes para la luz, el agua y el gas (aunque estas últimas podrían ir juntas para ahorro económico) a diferentes profundidades. Por supuesto que se cruzarían pero no del mismo modo que planteaba el enunciado encerrado en dos dimensiones, así que consideré mi planteamiento válido. La luz a nivel superior, el agua y el gas, más profundos para que resultaran menos peligrosas en caso de escapes. Eso sí, habría que hablar con un buen geólogo y tratar el tema de los posibles túneles ya existentes de alcantarillado o alguna construcción pero eso ya se lo dejaba a los expertos.

Me sentía realmente orgullosa con mi innovadora respuesta. Pero fue mi pensamiento no convencional lo que dio por no válida mi respuesta siendo las dos ideas iniciales que rechacé las consideradas correctas... y me quedé fuera de la selección de personal y con un disgusto impresionante simplemente por que mi idea no era la esperada. Nadie se molestó en tratar de comprender mi lógica.

Mi hermana siempre dice que vivimos en un mundo de borregos y a veces no puedo evitar estar de acuerdo con ella. Pero también es cierto que ella no conoce a muchos roleros, las personas más creativas que conozco y que raramente se dejan arrastrar por las tendencias masivas. Suelen ser gente con los pies bien pegados a la tierra… pero que permiten que, de vez en cuando, su imaginación vuele por las nubes. También son gente con mentalidad abierta y la habilidad de buscar soluciones de calidad a sus problemas cotidianos con gran efectismo. Y también suele ser gente que, cuando relato la anécdota con la que he abierto este artículo, suelen defender mi opción pinchuda frente a los ramos de mis compañeras, aceptando mis argumentos y dando otros nuevos.

Por que salirse de lo habitual, no es malo. El pensamiento creativo tampoco, el problema lo tienen aquellos que no se molestan en intentarlo.

7 comentarios:

  1. Yo solucioné el problema haciendo el problema en una superficie cilíndrica (aunque ya ni me acuerdo de como lo hice) XDXD aunque dudo que sea válida XD
    Hoy en día ser creativo es imposible pues la creatividad está mal vista. No se potencia en los colegios, ya que se prefiere el conocimiento al ingenio (y el ingenio está mal valorado). El pensamiento de que las niñas deben jugar a las cocinitas y a ser mamá y los niños al futbol es nefasto, encasilla a los géneros y si alguien se sale del guión es el centro de las burlas, con suerte siempre hubo plastilina en clase para jugar y en con la cual inventaba mis superhéroes y mis historias.
    La gente además, no comprende a la gente con creatividad (aunque no tengo tanta) y hasta llega a burlarse de ella.
    Yo me uní al mundo del rol porque es donde mi creatividad puede ser usada libremente, aunque con el tiempo vi muy limitada mi capacidad.

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  2. Me ha gustado mucho esta entrada. Muy entretenida y diferente. Es genial que tengas esa capacidad de pensamiento alternativo.

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  3. Tienes toda la razón pero mandan los que no lo tienen así que si que cuando nos salimos, nos apartan. Y eso de que en los colegios no se potencia no es verdad, no se potencia desde los equipos directivos, como exprofesor de instituto ya siempre lo había potenciado pero por ser diferente, soy exprofesor, por tener pensamiento creativo, estoy en paro....
    Por lo menos, me ha servido apra volver al rol, que es lo que más me gusta, después de mi mujer y mi hijo!!

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  4. Joder, al principio pensé que era JMPR el que posteaba y su visión eligiendo unas florezuelas para la virgen ha sido desternillante.

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  5. bo, en outcasted hay tres grandes verdades que no debemos olvidar:
    1. No es oro todo lo que reluce
    2. No está muerto aquello que nace eternamente
    3. No siempre el que postea es JMPR
    XD

    Haco, no creo que en los colegios no se potencie el pensamiento creativo (lamento si he dado esa impresión), lo que digo es que las monjas (señoras de una media de 60 años críadas en el más absoluto franquismo), no lo hacían. Los colegios públicos y los profesores jóvenes es otro mundo!

    Nebilim, un día me tienes que explicar esa solución que sacaste al problema con un cilindro, me has dejado intrigadísima.

    Gracias a todos por lo comentarios!

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  6. Fue el pensamiento creativo de Alejandro lo que le llevó a resolver el nudo Gordiano. Claro que si hubiera habido monjas o expertos en selección de personal en Macedonia lo mismo la historia hubiera sido otra...

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