A mí me daban tres : Nacidos de la Bruma



Hoy empiezo una serie de artículos sobre trilogías que formarán la sección que se ha venido a llamar “A mí me daban tres”. Y como inicio comentare la trilogía de “Nacidos de la Bruma” de Brandon Sanderson.

He de reconocer que me topé con estas novelas por pura casualidad, visitando una de las tiendas Gigamesh en Barcelona antes de empezar un viaje. Para más delito el inicio de la trilogía (“El Imperio Final”) es la segunda novela de Brandon Sanderson, autor del cual teníamos en casa su debut literario y que a pesar de la insistencia de Iriem ni lo había tocado en 6 meses. Así que podéis imaginar su reacción al ver que me compraba el segundo libro del autor.

Lo primero en lo que difiere “El Imperio Final” de su antecesor es el tamaño. La saga de “Mistborn”, como es conocida en su idioma original, se caracteriza por libros extensos, siendo todos ellos mayores a 600 páginas y con un tamaño de página considerable. La segunda diferencia es la temática. Sanderson no se estanca ni intentar seguir con el tirón de su primera novela (de título “Elantris”) sino que desarrolla todo un universo nuevo para su primera saga.

Creo que se podría definir a Sanderson como un creador de entornos, saliéndose de lo arquetípico de las novelas de fantasía épica al uso. Todos los autores pretenden dar consistencia a sus creaciones diseñando cierto trasfondo histórico previo a los hechos de la narración, que llegue a sentar la base del mundo donde los personajes se moverán. El problema sobre la creación de estos trasfondos, es o fue (ya que esa vertiente se puede dar por cerrada), los juegos de rol. Y ahora todo el mundo quieto, las espadas en sus vainas y las pistolas con el seguro puesto, que no estoy metiéndome con el rol. El problema ha sido que los juegos de rol han tenido mucha repercusión en el mundo literario. Ahí tenemos la macro colección de Dragonlance, la de Reinos olvidados, Darksun, todas la novelas basadas en World of Darkness… Esas novelas están bien (para los que les guste, por supuesto), pero todas ellas tienen un hándicap, y es que ninguna de ellas se puede decir que innovase, exceptuando las primeras trilogías de Dragonlance. En todas esas novelas, si has sido jugador de rol, sabes de lo que son capaces lo personajes, que caminos pueden tomar y donde están los limites.

En Mistborn, como en otras muchas colecciones, no pasa así. Sanderson crea un transfondo lo suficientemente consistente para soportar una edificación de 2000 páginas sin que se tambalee, ni aun cuando toda esa historia previa va siendo soltada con cuentagotas a lo largo de los tres libros. Y como todo autor, Sanderson tiene su idea primigenia, esa semilla que es sobre la que se edifican sus obras. Recuerdo que alguien me comentó una vez que una de las finalidades de la obra de J.R.R. Tolkien (y aquí hablábamos de la obra al completo, no solo de El Señor de los Anillos) era la de darle un transfondo a las lenguas que ideo. En Sanderson puede encontrarse un símil con Tolkien, siendo en este caso la magia.

La magia toma un papel importante (por no decir principal) en sus obras. Y no hablo de una magia al estilo “lanzo una bola de fuego, un hechizo de levitar y un escudo mágico”. Sanderson crea sistemas propios de magia para sus novelas, pero los plantea de tal manera que son una parte intrínseca del mundo, y estan ahí por un motivo, no como un recurso narrativo para potenciar a los personajes. Durante el desarrollo la trilogía de Mistborn, se irán mostrando varios tipos de “magia”, por denominarla de esta manera, cada una con sus capacidades y sus limitaciones propias. Uno de los factores que a mi parecer más atrae de esta trilogía es la denominada “Alománcia”, la principal de las magias se nos irán mostrando.

La historia, como bien indica el titulo de la primera novela, transcurre en el Imperio Final, un macro reino que lleva 1000 años bajo el yugo del “Lord Legislador”, un ser inmortal y todopoderoso que gobierna con puño férreo. Un imperio rodeado por varios volcanes que expulsan de manera constante una perpetua nube de ceniza que va posándose sin descanso sobre la superficie del mundo. Y cuando cae la noche todo se ve envuelto por una densa bruma que dificulta la visión y donde pocos se atreven a adentrarse sin compañía ni antorchas.

En el momento de su ascensión el Lord Legislador dividió la sociedad en dos castas principales: los nobles y los skaa. Los skaa son la clase mas baja del mundo, esclavos carentes de cualquier derecho, cuya labor se centra en trabajar duro y conseguir ver el próximo día. Los nobles son los ejecutores principales del sistema opresivo del imperio. Son los encargados de asegurarse de que los skaa trabajen lo suficiente para poder pagar las cuotas de materias primas exigidas por el Lord Legislador.

Otro de los aspectos relevantes de la novela es la religión. Solo hay una religión, conocida, la cual trata al eterno dictador como un dios en la tierra siendo su Iglesia la denominada Ministerio del Acero . El ministerio esta dividido en distintas secciones o “cantones”, estando cada cantón encargado de gestionar un aspecto especifico de la economía del imperio. Los cantones son dirigidos por los “obligadores”, agentes del Lord Legislador que actúan como informadores y a la vez tienen un rol de testigos, ya que ningún trato realizado entre nobles puede ser tomado como oficial si no ha habido un obligador presente cuando se llevo a cabo. También dentro del ministerio podemos encontrar a los “inquisidores de acero”, seres con el cuerpo atravesado por grandes clavos y que actúan como la policía dentro del imperio, acatando las órdenes del Lord Legislador. El objetivo principal de este cuerpo de elite es localizar alománticos insurgentes y acabar con ellos. En un principio la alomancia solo está disponible para los nobles, siendo esta un don que les otorgó Lord Legislador a sus seguidores cuando ascendió el poder convirtiéndose en una capacidad hereditaria, aunque no todos los descendientes de un alomantico lo serían también. Pero con el tiempo aparecieron skaa con capacidades alomanticas. Esto se debió a que cuando se cruzaban la sangre de un noble con la de un skaa (el típico señor que hace uso personal de las esclavas que tiene a su cargo) la probabilidades de que la herencia alomantica estuviese presente se elevaban de manera espectacular, lo que llevo al dictador a prohibir de manera tajante las relaciones entre ambas castas. Pero dicha practica se mantuvo y parte de la capacidad alomantica paso a circular entre la comunidad skaa.

Durante la primera novela se nos narrará el periplo de Kelsier, un skaa conocido como el mejor ladrón del imperio (y por ser el único superviviente de los pozos de Hathsin, una zona de trabajos forzados de la que nadie vuelve), al reunir a un grupo de skaa con distintas habilidades y plantearles un plan para derrocar al Lord Legislador. Es mientras están ultimando un timo cuando se cruza en su camino Vin, una joven y desconfiada ratera que es salvada por Kelsier y que será el último miembro de la banda, lo que dará pie al inicio de su gran plan.

Kelsier es también un nacido de la bruma y se encarga de adiestrar a la joven Vin, ignorante de que posee esas mismas habilidades. La joven es llevada fuera de la capital del imperio (Luthadel) hacia una pequeña villa, donde adoptara la educaran para hacerse pasar por la nieta de un noble rural para posteriormente volver a la ciudad e infiltrarse en los círculos nobiliarios, haciendo el papel de espía.

Esta es la premisa inicial de la primera novela, que aunque da comienzo a esta trilogía puede leerse de manera independiente ya que tiene un final lo suficientemente cerrado, aunque pueden encontrarse algunas incógnitas que serán desveladas en los posteriores títulos.

Hablemos un poco de la magia principal de las novelas: la alománcia. Existen personas a las que se denomina alománticos, gente con la capacidad de obtener ciertas capacidades a partir de unos metales y aleaciones de metales especificas. La forma de obtener estas habilidades consiste en ingerir una pequeña cantidad de virutas/limaduras que, una vez dentro de su cuerpo, son capaces de “quemar” para obtener de ellas sus beneficios.

Por lo general un alomántico solamente es capaz de quemar un solo tipo de metal, siendo conocidos como “brumosos” o “mistings” en el original. Pero pueden encontrarse, de manera excepcional, alománticos capaces de quemar todos los tipos de metal, siendo estos conocidos como “nacidos de la bruma” o “mistborn”.

En el mundo de Mistborn todos los metales van en pajeras, siendo uno de ellos un metal puro y su pareja una aleación de dicho metal. Esta dualidad también se puede contemplar en las capacidades que otorga dicho metal, pues una aleación suele tiene un efecto inverso al metal original. Esta visión binaria se puede observar en toda la obra de Sanderson, tanto en lo referente a los demás sistemas de “magia” como a otros aspectos de la historia. Esta distribución en binomios recuerda mucho a la filosofía china del ying-yang, aunque también pueden encontrarse más referencias que reflejan cierta influencia asiática.

También existen otros dos tipos más de habilidades especiales, las cuales no voy a comentar aquí ya que suponen un factor de peso dentro de la trama de las novelas y preferiría no desvelarlos, dejando ese placer a los futuros lectores.



Pese a ser libros de un volumen, considerable la saga de “Nacidos de la Bruma” no es una saga que se haga difícil de leer. La narración se lleva a cabo de una manera agradable, mostrándonos a los personajes y sus pensamientos en distintas situaciones de una manera clara, descritos de tal forma que no es difícil hacerse una imagen mental de la escena. Aunque en algunos puntos el desarrollo pueda hacerse lento queda compensado en la recta final de los libros, recta vertiginosa donde los hechos empiezan a suceder a toda velocidad y las piezas sueltas de la historia cobran sentido y encuentran su lugar.

Durante los tres títulos de la colección puede observarse una evolución del mundo y de los personajes. Y no solo de los que participan en la primera novela, ya que a lo largo de las dos continuaciones se van introduciendo a más personajes y algunos que fueron tratados como secundarios son promocionados a la categoría de principales.

Desde mi punto de vista, son unos libros muy recomendables. El autor consigue narrar una historia que absorbe, con personajes diferenciados que se alejan de los héroes arquetípicos y en donde, siendo verdad que algunos personajes reciben más protagonismo, esta lo suficientemente equilibrada para que cada todos tenga su pequeño momento de gloria sin el cual el objetivo final no podría alcanzarse.

Podría extenderme más explicando todos los libros, detallando los personajes y las tramas que forman la trilogía, pero creo que eso es algo que debe descubrirse poco a poco.
Fichas técnicas

El imperio final / Nacidos de la bruma 1
Páginas : 669
Editorial : Ediciones B / Nova
Publicación: Julio 2006 / Noviembre 2007

El pozo de la ascensión / Nacidos de la bruma 2
Páginas : 785
Editorial : Ediciones B / Nova
Publicación: Agosto 2007 / Mayo 2009

El héroe de las eras/ Nacidos de la bruma 3
Páginas : 768
Editorial : Ediciones B / Nova
Publicación: Octubre 2008 / Mayo 2010

3 comentarios:

  1. Estoy 100% de acuerdo con tus afirmaciones. Nacidos de la bruma es una de las mejores sagas que he leído nunca (y los más de 1000 libros que hay en mi casa aseguran que ese título no es fácil de conseguir).

    Rompe con los esquemas habituales en la fantasía manteniendo el interés del lector en todo momento y absorbiéndote desde el principio.

    Debo hacer dejado mis libros ya a 7 u 8 personas y todas han acabado encantadas con ellos así que se la recomiendo encarecidamente a todo el mundo.

    ResponderEliminar
  2. Como información adicional Brandon Sanderson publicará a lo largo de 2011 un nuevo libro basado en este mundo, de nombre "La aleación de la ley (Mistborn: The alloy of law)". No he hecho referencia a él en el artículo ya que no supone una continuación de la saga, sino una historia autoconclusiva que transcurrirá 300 años después de los hechos narrados en "El héroe de las eras". Habrá que estar atentos a ver cuando nos lo traen a estas tierras.

    ResponderEliminar
  3. Puedo dar fe de que el primer libro de esta saga es realmente bueno. Lo leí con atención y, aunque reconozco que le pillé una manía impresionante al protagonista al cual no podía ver ni en pintura, el libro me pareció soberbio y altamente recomendable. Debido a su caracter autoconclusivo no continué con la lectura de los otros dos pero es algo que tengo en mente y que espero hacer en breve, en cuanto termine unos cuantos libros que tengo a la cola. No soy una gran aficionada a la fantasía, lo mío es más la ciencia ficción, pero es que con esta calidad es muy dificil que no te guste Nacidos de la bruma, aunque no pertenezca siquiera a tu género preferido. Buena redacción, mucha originalidad y un ritmo trepidante, así lo definiría yo.

    ResponderEliminar

Escribe tu mensaje a continuación. Por favor, se respetuoso en tus comentarios.