UN TALENTO PARA LA GUERRA de Jack McDevitt


Este año, mi regalo de navidad ha sido una de las primeras novelas de Jack McDevitt, Un talento para la guerra. Esta novela es a su vez la primera parte de la colección denominada Alex Benedict, debido al nombre de su inconfundible protagonista. Se publicó en 1989 y no tuvo su continuación hasta el año 2004 contando actualmente con cinco libros. Cabe destacar que el segundo volumen de esta saga literaria, llamado Polaris, cuenta con una nominación al prestigioso premio Nébula llegando a ser ganadora de dicho premio el tercer volumen de la colección, Seeker. En España solo disponemos, por ahora, los dos primeros libros de la saga Alex Benedict(al menos en la edición de Factorí de ideas) aunque ya está anunciado el tercer volumen entre las próximas novedades de la editorial.

No es mi primer encuentro con Jack McDevitt, autor que ya conocía de la saga Las máquinas de Dios, y me he dado cuenta de que la temática que ya encontré en esa colección, es fácilmente reconocible en Un talento para la guerra. Por ahora y por lo que he podido ver, tanto en las máquinas de Dios como en Un talento para la guerra, el señor McDevitt demuestra estar tan fascinado por la arqueología y la historia como por los misterios que encierran ambas disciplinas. En ambas sagas, el autor traslada dicha fascinación a su propio universo futurista donde enfrenta a los protagonistas de sus novelas a los enigmas del pasado y los impele a descifrarlos a la vez que corren grandes peligros y aventuras. Sinceramente, quien no simpatice con estos antecedentes, me atrevería a decir que Jack McDevitt no es su autor.

En un talento para la guerra se nos presenta a Alex Benedict, indiscutible protagonista de la novela y de la saga al completo, que recibe la trágica noticia de la desaparición de su tío durante un viaje interestelar. Gabriel, el tío del protagonista y un apasionado de la historia, se encontraba viajando en pos del mayor de los descubrimientos arqueológicos de los últimos tiempos y es Alex el que, reticente al principio pero apasionado al final, decide seguir sus pasos y resolver las pistas que ha ido dejando burlando a aquellos que tratan de boicotear sus intentos. Durante la novela, las pesquisas de Benedict nos irán desvelando el misterio que nos propone el autor con solvencia, sin embargo debo decir, que a veces la presentación de multitud de nombres, pistas, lugares y personajes secundarios, puede entorpecer un poco a la hora de seguir el hilo de la investigación, obligándonos a retroceder unos párrafos, sino páginas, para recuperarlo.

Jack McDevitt es muy dinámico en sus escritos que además de compactos y bien redactados, destilan un gran pragmatismo. Lo que el autor quiere decir, lo dice llanamente a su lector sin necesidad de divagar en argumentos metafísicos o ambiguas y enrevesadas explicaciones pseudocientíficas difíciles de entender. No obstante, en este caso debo decir que el principio de la novela puede resultar algo pesado e incluso aburrido. Por fortuna, aproximadamente a dos tercios del final, el ritmo cambia drásticamente al incorporarse más acción y aventuras, algo que por lo que he podido comprobar en otros libros de Jack McDevitt, no puede faltar. Y es precisamente su forma de desarrollar las escenas de acción una de sus características más destacadas. En general, este autor es muy cinematográfico durante la descripción de escenas de acción lo que permiten que una mente creativa visualice con nitidez cada detalle y se sienta atrapado por el momento (algo que me invita a pensar que una adaptación a la gran pantalla de algunas de sus obras podría ser un gran acierto)


Quizá el punto débil de esta obra es lo poco profundos que resultan los personajes en general, en los cuales no podemos descubrir elementos que realmente los hagan únicos aunque si cierta carisma que nos hará “pillarles cariño”. Eso no significa que estén mal construidos, en absoluto, simplemente que no se desarrollan a lo largo de la aventura y que parecen más bien creados a favor de ésta cumpliendo su misión de llevarla a buen término sin más pretensiones. De todos modos, y ya que por fortuna conozco otros libros del mismo autor, debo decir que esta deficiencia está más que corregida en su otra saga, Las máquinas de dios, y no me extrañaría que en los siguientes libros de la colección de Alex Benedict, que desgraciadamente aún no han caído en mis manos, también se haya trabajado igualmente en esta carencia. Volviendo al tema de los personajes me gustaría destacar algo que me encanta de este autor como lectora habitual de ciencia ficción. Me refiero a la gran igualdad que se muestra entre hombres y mujeres todas sus obras como la opción lógica para el futuro (o al menos eso ha ocurrido en las que he tenido oportunidad de leer). En un talento para la guerra, aunque nos encontramos con un protagonista masculino, no avanzará mucho la historia sin la incorporación de varios personajes femeninos que resultarán ser cruciales. Dichos personajes no encarnarán en absoluto el arquetipo de personaje femenino tan propio del siglo (y siglos) pasado que se limita a ser un satélite que orbita alrededor del protagonista masculino, sino que serán personajes fuertes e independientes tan ricos en matices como sus compañeros varones. Es cierto que esta igualdad es relativamente más frecuente dentro de la ciencia ficción que en otros géneros, pero Jack McDevitt llega un poquito más allá optando por una paridad absoluta, algo ya menos habitual.

Algo que también debo reconocer que no me ha gustado la novela, es el prólogo y el epílogo. En el primero se presenta una escena que, durante el resto de la novela, parece carecer por completo de sentido en el argumento general. En el epílogo se retoma esta misma escena pero, para mi frustración, no encuentra solución el enigma planteado dejándolo o bien a la imaginación del lector o quizá como pie para la continuación de la saga aunque no podría decirlo por seguridad. A mi, personalmente, me resultaron escenas insulsas que habría, felizmente, suprimido.

Como conclusión final recomiendo fervientemente a todos los lectores amantes de la space opera no militarista que se hagan con un ejemplar. Sin duda disfrutarán con la lectura.

Y en palabras de Stephen King

Jack McDevitt es el heredero lógico de Isaac Asimov y Arthur C. Clarke


Mi opinión en relación a las palabras de Stephen King:

No es para tanto... pero tampoco hay que perdérselo


Un libro muy recomendable.



Ficha Técnica
Título original: A talent for war
Autor: Jack McDevitt
Fecha de publicación: 1989
Edición en español: La Factoría de Ideas (2010)
Páginas: 315
Premios: Ninguno

1 comentario:

  1. no esta mal, aunque tengo que leer el libro otra vez para ver de que va.

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