LOS VIAJES DE TUF de George R. R. Martin


Si pensamos en George R. R. Martin, lo primero que se nos viene a la mente son sus impresionantes últimas novelas de fantasía épica, la saga Canción de Hielo y Fuego. De una calidad artística y narrativa más que sobresalientes, esta saga, aunque aún incompleta, ya ha encandilado a millones de lectores por todo el mundo y hasta cuenta con una versión para televisión que será estrenada en breve. Sin embargo, antes de embarcarse en tan ambicioso proyecto, este veterano autor navegó por otros mares bien distintos, los mares de la ciencia ficción, regalándonos a los aficionados a este género algunas joyas de gran calidad. Entre esas pequeñas joyas a mí me gusta enmarcar sus cuentos cortos en los que Haviland Tuf es el absoluto protagonista. Estos cuentos fueron recopilados en un único volumen bajo el título de Los viajes de Tuf y es bajo este formato en el que, por un auténtico azar del destino, cayeron en mis manos.

En total son 7 relatos, independientes y autoconclusivos, que Martin escribió entre los años 1976 y 1986. Aunque son independientes, tres de ellos tienen una trama intimamente relacionada en donde se comparten escenario y personajes ya que tienen continuidad y uno empieza donde termina el anterior. En un primer término, estos relatos fueron publicados en la revista Analog, revista que ha servido de puente de comunicación entre los grandes autores de la ciencia ficción y sus lectores desde el año 1930. Posteriormente, fueron recopilados en un único volumen y en España fue esta recopilación la que llegó en una primera edición, si no recuerdo mal, de ediciones Nova, allá por el año 88.

La temática de estos cuentos cortos es bastante original, si bien se podría considerar una space opera con viajes interespaciales y con una civilización humana extrendida por todo el universo conocido, cuenta con detalles que suponen una diferencia frente a otras del mismo género. El punto fuerte y clave de los relatos que conforman Los viajes de Tuf es sin duda su protagonista, el extraño, original y totalmente atípico Haviland Tuf. La personalidad y el desconcertante físico de este personaje con todas sus manías y peculiaridades, será el motor y sentido último para la resolución de cada uno de los relatos. Pero ¿Quien es Haviland Tuf? Tuf es un mercader honrado que dispone de una nave espacial propia pero poca mano para los negocios por lo que es habitual que disponga de pocos ingresos llegando a pasar momentos de necesidad. Físicamente es un hombre alto y corpulento, incluso grueso, con piel extremadamente pálida y sin un solo cabello en todo su cuerpo lo cual le hace tener un aspecto más que peculiar y no pasar desapercibido. Otras dos características fundamentales de este personaje es que es vegetariano y que siente un inmenso amor a los gatos. Es este amor lo que convierte a los felinos en personajes importantísimos para los cuentos, algo que da cierta comicidad a las historias pero a la vez regala una dimensión humana a Tuf con la que el lector no puede evitar identificarse. El azar pemite a Tuf hacerse con una inmensa nave del antiguo cuerpo de ingenieros ecológicos de la vieja Tierra, perdida hace siglos y con el enorme potencial de transformar la ecología de un planeta para resolver problemas concretos gracias a su compleja y olvidada tecnología. La nave, de un kilómetro de largo y practicamente autónoma, contiene toda la información necesaria para la creación de especies naturales y su correcta inserción en tal o cual medio ambiente. También permite cualquier otro tipo de alteraciones en el medio natural de un planeta y el desarrollo de nuevas especies animales y vegetales adaptadas para la resolución de algún problema concreto. Cada relato enfrentará a Tuf y su ingenio a un problema diferente y extremo que dependerá del uso que Tuf haga de la avanzadísima tecnología de la nave ecológica para hallar una solución, algo que convierte al extraño individuo en practicamente un dios a los ojos de sus clientes, pudiendo convertirse en su salvador o en el destructor de su mundo.

Los relatos de Los viajes de Tuf fueron escritos, como ya he mencionado antes, durante un dilatado periodo de 10 años. En 10 años, un autor en activo madura enormemente, y eso es algo que se puede apreciar claramente en esta relación de cuentos. Los relatos más antiguos resultan más simplistas, claros y concisos siendo los más recientes más ricos y complejos, con personajes más trabajados y resultados inesperados para el lector. El marco temporal en el que se desarrollan los relatos y, por tanto, como se muestran ordenados en el libro recopilatorio, no corresponde al orden cronológico en el que se escribieron, lo que hará aún más evidente el cambio del estilo entre unos y otros al no ser gradual como cabría de esperar si ambos órdenes hubieran coincidido. Lejos se suponer una lacra a la novela, la hace si cabe más interesante e incluso real pues, como en la vida misma, habrá momentos en los que los viajes de Tuf le enfrentarán a problemas sencillos con soluciones esquemáticas y claras, y habrá momentos en los que los problemas serán complejos y requieran de una solución más elaborada.

El estilo de Martin se caracteriza por su amenidad. Los relatos son entretenidos en todo momento y es raro encontrar partes más aburridas que otras manteniendo un ritmo constante a lo largo de toda la historia. La forma de expresión es clara y cercana al lector y la resolución de las tramas está bien elaborada. Es digno de mencionar el esfuerzo que realiza el autor para dar una personalidad propia y característica al protagonista a lo largo de las historias. Uno de los recursos más evidentes que dan dicha personalidad a Tuf es su forma de expresarse, con contenidas verborreas cultas y educadas en las que demuestra una diplomacia extrema. Otro elemento clave es su inusitada curiosidad y afán de aprendizaje, gracias a lo cual consigue hacerse con el control del Arca, la nave del cuerpo de ingenieros ecológicos. Su su tranquilidad natural, tranquilidad que no parece perder bajo ningún concepto, es también muy característica. Su amor por el decoro y el respeto queda siempre patente, sintiéndose claramente insultado ante cualquier grosería y no dudando en hacerlo saber, eso sí, siempre con estilo y cortesía. Algo así como enfundar al perfecto caballero inglés del siglo XIX en un traje de astronauta.

El resto de los personajes son bastante planos, con una forma de expresión coloquial y facilmente identificables con el lector. Cabría destacar, sin duda alguna, el personaje de Tolly Mune una mujer de gran personalidad, llana, fuerte y enérgica. Un personaje muy bien elaborado y que es uno de los pocos recurrentes en la novela por lo que podremos apreciar una clara evolución en él a lo largo de los tres relatos en los que aparece.

Sobre los personajes, lo último que me gustaría mencionar es a los gatos. Desde Champiñón hasta Dax, todos los gatos que aparecen en los relatos cobran especial importancia en determinadas situaciones. ¿Coincidencia? Sin duda no lo es, es evidente que al autor le encantan estos animales. Para una amante de los gatos como yo, esto despierta en mi una gran simpatía que supone una guinda más sobre esta magnífica novela.

Para concluir me gustaría invitar a todos aquellos lectores de canción de fuego y hielo a conocer esta obra. En mi opinión, George R. R. Martin ha volcado mucho de si mismo trabajando sobre el personaje de Haviland Tuf convirtiendo esta novela en una de sus obras, a mi parecer, más personales. No se trata de un libro complejo ni lleno de tramas ni subramas. Se trata de un libro con una única pretensión: entretener al lector. Algo que cumple con creces. Otra faceta del autor de fuego y hielo. En mi opinión, los viajes de Tuf es una novela más que recomendable.

Ficha Técnica
Título original: Tuf Voyaging
Autor: George R. R. Martin
Fecha de publicación: Depende del relato
Edición en español: Byblos – ciencia ficción (Ediciones B), 2006
Páginas: 551
Premios: Ninguno

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